Este sitio reúne una selección de proyectos desarrollados en distintos contextos, formatos y escalas: trabajos de largo aliento y acciones puntuales, iniciativas colectivas y personales, experiencias en el marco institucional y prácticas artísticas que se resisten a una forma definida.
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Me interesa crear sistemas capaces de interrogarse a sí mismos, recursos que conllevan por su definición ensayo y error, donde pensamiento y praxis suceden en simultáneo a la definición del terreno conceptual que va gestando.
Mi trabajo se despliega entre estructuras visibles e invisibles, flujos materiales o simbólicos en permanente mutación. Pensar lo estructural como una trama de fuerzas que generan zonas de fricción, resonancia o fuga permite observar cómo, en esas modulaciones mínimas, se configuran las formas de lo común y sus posibilidades de transformación.
Trabajo con archivos, memorias y prácticas artísticas y activistas de los años ochenta hasta la actualidad. En ellos encuentro tecnologías sensibles y herramientas secretas para accionar en el presente. Me interesa la construcción de infraestructuras de preservación que surgen frente a los vacíos institucionales, la construcción de sistemas frágiles que producen memoria desde la precariedad y que resultan fundamentales para sostener narrativas locales y situadas.
En esos modos de hacer se ensayan estrategias para repensar lo institucional y sus límites. Cada gesto, por mínimo que sea, porta una potencia de desplazamiento que interroga la manera en que se organizan las formas y los vínculos y abre la posibilidad de imaginar otras configuraciones de futuro.
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Desde 2006, junto a Agustina Rodríguez conformamos una dupla que investiga las estructuras, relaciones y formas de circulación del arte. Nuestra práctica se mueve entre instituciones, espacios no convencionales y tramas relacionales, desarmando formas establecidas para habilitar otros modos de hacer. Actualmente llevamos adelante el MACMO, Museo de Arte Contemporáneo de Montevideo.
Con ZAGO (Leonello Zambon-Eugenia González) formamos una dupla desde el 2013, para generar movimientos imperceptibles o completamente ruidosos. Volviendo a observar y escuchar la ciudad y sus intemperies, el deseo de ZAGO está puesto en los restos de lo real escondidos tras la profesionalización del arte y su espectacularización. La invisibilidad y lo infraleve apenas perceptible; la performatividad hiper-lenta o la aceleración y la detonación explícita, son herramientas que tenemos a la mano para preguntarnos sobre la existencia de lo público hoy.
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